Mi primera tormenta y el Comandante Marcos

Sin previo aviso nos empezamos a zarandear para todos lados, saltamos de nuestros asientos,  nariz arriba y abajo. Algunas mujeres en el fondo gritan, un señor de la fila de atrás parece estar teniendo un ataque de pánico. Al lado tengo una señora que no para de decir:- “ay mi dios, ay mi dios, ay mi dios”.

Nueva York: misa gospel en Harlem

Aunque hace ya una década que abandoné las creencias religiosas que recibí cuando era niña, siempre que viajo siento curiosidad por visitar templos de diferentes credos. Ver a la gente manifestando su fe en deidades que mi mente no puede racionalizar me lleva por pensamientos de los más diversos y estimula mi capacidad de abstracción….