Buzios: mil playas y una foto con Brigitte Bardot

Todo comenzó con la idea de una escapada de dos o tres días a algún lugar cercano a Buenos Aires; pero terminaron siendo seis días en Búzios. Cosas que pasan.

Vista al mar desde Orla Bardot

Armação de Búzios, en realidad, no es una isla. Técnicamente es una península que tiene la particularidad de recibir corrientes ecuatoriales por el norte, y las provenientes del polo sur por el extremo contrario, por lo cual posee playas de aguas cálidas y otras de agua fría. Uno de esos lugares tocados por la varita de la naturaleza.

Cuenta la historia, que allá por los años sesenta, cuando todo esto no era más que una isla de pescadores, bella y maravillosa, pero casi inaccesible, sin electricidad ni agua potable, una actriz francesa mundialmente famosa vino hasta aquí junto a su namorado, escapando del asedio de los flashes. Pero los flashes llegaron detrás de Brigitte, y ya nada volvió a ser como antes: el destino quedó en la mira del jet set internacional, llegaron los ricos y famosos, y detrás de ellos la horda de turistas. Una bendición y una desgracia al mismo tiempo. Desde entonces, la Bardot  quedó como habitante permanente, allí sentada sobre su valija mirando hacia el mar, posando en miles de fotografías junto a todo aquel que llega a Búzios. Y también está presente en otros rincones del pueblo.

Estatua de Brigitte Bardot
Recuerdos por todos los rincones.
Arte urbano
Un atelier en un rincón de Búzios.

La invasión de argentinos ocurrió a finales de la década del ochenta: con la crisis, cantidades de argentinos se exiliaron a Búzios, dólares en mano, y adquirieron propiedades que se convirtieron luego en pousadas y restaurantes, y así se fue conformando un poco el perfil de la península, aunque en temporada baja, la mayoría de la población permanente es brasilera.

Almuerzo con vista al mar.
El balcón del alguna posada.
Bar do cinama.
Un menú de pollo sobre la costanera.
Una imagen típica de Búzios.

 

Lo que importa: las playas.

Algunas más conocidas que otras, las praias de Búzios son veintitrés. Hay para todos los gustos: las frías aguas de Geribá ideales para la práctica de surf y sus playas extensas donde siempre entran personas (para los que supimos veranear en la costa argentina, agua fría es otra cosa); Praia da Ferradura, nombrada así por su forma de “herradura”, se la puede ver llena de familias con niños en sus playas de aguas mansas, con bares y quioscos para abastecerse durante el día; las concurridas playas de João Fernandes, la más visitada por los argentinos en temporada alta, con buena infraestructura hotelera y de restaurantes; las amplias playas de Tartaruga, con aguas cálidas y un ambiente ideal para un atardecer de relax; Olho de Boi, la playa nudista; Armação, la playa del centro para la foto con los barcos, entre varias otras. El juego consiste en que cada cual encuentre lo que más se adapte a sus necesitadas.

 

Praia da Armacāo
Praia da Geribá
Joāo Fernandes
Praia Joāo Fernandes
Problemas con una vela en praia do Canto
Praia do Canto
Praia dos Osos

 

¿Cómo llegar?

Desde el aeropuerto de Río de Janeiro, la empresa de buses Auto Viacão 1001 realiza el recorrido de 176km que separa la cidade maravilhosa de Búzios, en casi tres horas. Se puede comprar desde la web con anticipación, aunque también cuentan con un stand para comprar personalmente en el aeropuerto. El micro de larga distancia te deja sobre la avenida principal Estrada da Usina Velha, y de allí todos los pasajeros se cambian a combis más pequeñas que circulan más cómodamente por las pequeñas calles de Búzios, para dejar a cada pasajero en la puerta de su hotel.

Estación de autobuses.

 

¿Dónde hospedarse?

Depende de los gustos y posibilidades de cada uno, hay zonas más o menos exclusivas para pasar las noches en la península. Hay que tener en cuenta que las playas más alejadas del centro suelen estar en pendiente, y si no se cuenta con registro para alquilar un buggie puede ser un poco tedioso bajar y subir cada día. La principal calle turística es Rua das pedras, dónde se encuentra la mayoría de los restaurantes y comercios, discotecas, bares, drogarias y tiendas de comestibles. El tipo de alojamiento principal es la pousada.

Un café en Rua das Pedras
Búzios desde lo alto.
Callecitas.
Pousadas sobre la costanera.

 

Una librería en Búzios

En el número cuatro de Ruas das Pedras hay un pequeñísimo paseo de compras al aire libre donde se encuentra una librería que encontré de casualidad un día que íbamos paseando y de pronto mis ojos leyeron un cartel con la palabra mágica: “livraria”. En ese momento era de tarde, y estaba cerrada, pero volví luego un par de noches, antes de ir a cenar, y finalmente el ante-último día hice algunas compras. Está atendida por una librera encantadora, una señora mayor que cuando le pedí el libro que buscaba se puso a revolver unas cajas que ese mismo día había traído. No es un gran negocio con mucha variedad, pero sí un pequeño lugar con encanto dónde quizás se pueda encontrar alguna joyita que el viajero ande buscando.

Livraria Canto da Tartaruga
Minhas querias de Clarice Lispector.

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