UN VIAJE SOMNOLIENTO

Al salir del Aeropuerto de Galeão nos subimos directo al bus que nos llevaría, ciento ochenta kilómetros de por medio, a nuestro destino final: Armação de Búzios. Yo estaba somnolienta porque me había despertado, en casa en Buenos Aires, a las tres de la mañana para salir con tiempo hacia Aeroparque, y el aire de la media mañana lluviosa de Rio más el café con leche con beagle que había recién desayunado definitivamente me habían dejado para una siesta.

Cuando me senté en la primera fila del bus me quedé dormida. Cada vez que entreabría los ojos, entre sueños e imaginaciones varias, las vistas del otro lado de la ventana me sumían, a la vez, en otros sueños inconexos. De la primera parte del viaje tengo solo flashes: abrir los ojos y ver agua a cada lado (seguramente mientras cruzábamos el Puente Rio-Niterói que cruza la Bahía de Guanabara); abrir los ojos y ver colinas verdes iluminadas por rayos de sol débiles que reflejaban las gotas de lluvia; abrir los ojos y ver un casita muy humilde en el medio mismo de la nada; abrir los ojos y ver a alguien sentado a la vera de la ruta, tan solo mirando los vehículos pasar.

Un rato después, calculo que habrán sido dos horas, la mitad de lo que dura el viaje, el chofer anunció en portugués que haríamos una parada de veinte minutos para bajar al baño y tomar algo. Decidí bajar del micro, menos para ir al baño que para ver dónde estábamos. El paisaje alrededor, de morros verdes y nubes grises me tentó para las fotos. Cerca, un grupo de brasileros charlaban y yo me acerqué para ver si entendía algo de lo que había estado estudiando los últimos tres años.

Subí al micro sin haber comprado nada, y volví a dormirme hasta que llegamos, otra vez bajo la lluvia, a Búzios. Esta vez, al despertar vi el océano que de a ratos iba apareciendo con cada curva que daba la ruta. Aunque era la segunda vez que veía el mar brasilero, volví a sorprenderme del color. Y ese sería nuestro comienzo lluvioso en Búzios, el primero de varios días grises y sobre todo húmedos.

¿COMO LLEGAR DE RIO A BÚZIOS EN BUS?

Para viajar desde el Aeropuerto Internacional Antônio Carlos Jobim, más conocido como Aeropuerto Internacional de Galeão hacia la ciudad de Búzios tomamos un bus de la empresa Auto Viação 1001.

Reservamos los tickets con anticipación desde la web, teniendo en cuenta el horario de llegada del vuelo. Pero supongo, que fuera de temporada no es algo necesario, ya que tienen un stand en el aeropuerto que también vende tickets. Además hay puestos de venta de pasajes en varios lugares de la ciudad de Rio, como así también en Búzios, y se pueden comprar pasajes de un tramo o de ida y vuelta.

En la llegada a Búzios se realiza un cambio de transporte, ya que los grandes micros usualmente usados no son aptos para las estrechas calles de la península. Por esta razón todos los pasajeros y su equipaje se trasladan a camionetas tipo combis más pequeñas que permiten llegar hasta la puerta misma de los distintos alojamientos donde los viajeros descienden.

En vistas de la nueva normalidad por causa del virus COVID19, la empresa ha dado aviso que se suspenden los servicios de refrigerios a bordo, tanto de snacks como de bebidas, e invita a los pasajero a llevar sus propios víveres, como así también mantas o almohadas de viaje. (el servicio que nosotros contratamos no incluía ninguno de estos ítems igual)

A la fecha de Octubre de 2020 el tramo desde Rio hacia Búzios, o a la inversa, tiene un costo de R$47.00 reales.

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