Madrid: primer día en la vida

Me habían dicho que Madrid no valía tanto la pena, que con un par de días era suficiente, que no me demorara y siguiera camino al próximo destino…. sin embargo, cada día estaba más entusiasmada por conocer la ciudad, y qué decir, volvería cien veces a Madrid.

No era el plan original, pero por ajustes logísticos, amanecimos nuestra primera mañana en Madrid el primero de mayo, día feriado en  la mayoría de los países occidentales ya que se celebra el día del trabajo. Con casi todos los lugares cerrados al público, la opción evidente fue salir a caminar la ciudad, lo máximo posible, hasta que la noche nos alcanzara, y así fue como quedó el recorrido final:

 

PLAZA ESPAÑA – JARDINES DE SABATINI – PLAZA ORIENTE

Saliendo del hotel alrededor de las nueve, tomamos el metro hasta la estación Plaza España, allí donde la Gran Vía le da continuación a la calle de la Princesa. Además de jardines lindos, en esta plaza se encuentra una fuente monumental dedicada a Miguel de Cervantes y su Quijote de la Mancha.

Continuamos por los Jardines de Sabatini, justo frente a la fachada norte del Palacio Real. Se trata, en mi opinión, de uno de los jardines más bellos de la ciudad, hermosamente cuidados, con diferentes tipos de árboles, arbustos y flores. El lugar es ideal para un almuerzo al paso, o un descanso entre fuentes, esculturas y parterres.

 

Llegando a la tercera plaza consecutiva, no podía faltar una vuelta por Plaza Oriente, que se encuentra justo entre el Palacio Real y el edificio de la Ópera. Además de jardines y esculturas, la figura que más se destaca en el centro de la plaza es la estatua ecuestre de Felipe IV, por ser la primera en el mundo en sostenerse sobre sus dos patas traseras, algo que aprendí posteriormente.

 

PALACIO REAL  CATEDRAL DEL AMUDENA

Avanzando hacia el Palacio Real, que se encontraba cerrado por actos oficiales, nos conformamos con fotografiarlo desde afuera. Por suerte tendría la oportunidad de conocerlo por dentro en otro viaje. Junto al palacio, la Catedral de Almudena se ofrece como otro atractivo arquitectónico, tanto por dentro como por fuera.

 

CALLE MAYOR Y PLAZA MAYOR

Nuestra caminata sigue su curso por la Calle Mayor de Madrid  y aquí no sirve andar distraído. A cada paso de esta calle histórica, el viajero se puede topar con edificios interesantes para admirar, algunos más famosos que otros. En cualquier caso, sea la hora del almuerzo o de la merienda, nadie debería dejar de pasar por el muy famoso Mercado de San Miguel, o por la Chocolatería San Ginés. Y eso mismo hicimos nosotros, almorzando y reponiendo energías en el mercado (que además cuenta con sanitarios, gratis mostrando el tÍcket de consumisión, o pagando algunas monedas).

Llegando a la Plaza Mayor de Madrid, esa que hemos visto cantidad de veces en películas y series, nos detenemos a dar una vuelta y tomar algunas fotos. La plaza, muy diferente a las que conocemos como tal en Argentina, se encuentra rodeada de edificios y para ingresa hay que atravesar alguno de los diez diferentes arcos de acceso. Saliendo por el más famosos de ellos, el Arco de Cuchilleros, nos desviamos un poco del trazado de la calle mayor para caminar por la calle Cuchilleros, que debe su nombre al gremio homónimo que tuvo en ese lugar su primer emplazamiento y que en la actualidad se muestra muy pintoresco en horas del mediodía con sus bares y restaurantes con terrazas llenas de turistas.

 

PLAZA DEL SOL

Subiendo por la Calle de las Carretas, una arteria comercial donde se encuentran  muchas tiendas, con valores bolsillo friendly, al estilo de Flying Tiger, H&M, Pull&Bear, Stradivarius, y algunos etcéteras, llegamos a la muy conocida Plaza del Sol. Aquí encontramos el kilómetro cero de Madrid, desde donde se miden todas las carreteras radiales del país. Visita turística obligada de las vacaciones madrileñas, allí podemos encontrar la Casa de Correos, que es su edificio más antiguo; el cartel publicitario de neón de los vinos Tio Pepe, una postal característica de Madrid; y la estatua del Oso y el Madroño que representa los principales símbolos heráldicos de la ciudad y de España.

 

GRAN VÍA 

A esta altura, tomamos la Gran Vía, la arteria comercial más importante de Madrid. Recorrerla a pie puede resultar un tanto abrumador por la cantidad de personas que van y vienen a todas horas, los vendedores ambulantes y el tráfico de locos. Pero no deja de ser un atractivo imperdible. Fotografiando las postales más conocidas, desde el cartel de Schweppes hasta la cúpula del edificio Metrópolis, unas cuadras después, cruzamos la Plaza de Cibeles, con su fuente  y algunas de las meninas de Velázquez,  y avanzamos hasta la Puerta de Alcalá, por dónde nos adentramos en el gran pulmón verde de Madrid, que es el Parque del Retiro.

 

PARQUE DEL RETIRO Y PASEO EL PRADO

Es casi imposible recorrerlo en una sola tarde, por lo que nos dejamos llevar por algunos de sus caminos, sin dejar de ver el Estanque Grande y el Palacio de Cristal. Un buen rato después, abandonamos el parque por su margen izquierda a la altura del Museo del Prado, que también paso por la lente de mi cámara, y subimos por el muy bonito Paseo del Prado, tras una breve pausa para un café y algo dulce. Sin prisa pero sin pausa, caminamos admirando la Fuente de Neptuno y el Hotel Ritz, el museo Thyssen-Bornemisza y otros edificios atractivos para llegar nuevamente a la Plaza de Cibeles y allí tomar el metro para volver al hotel, no sin antes cenar algo en alguno de los 100 montaditos desperdigados por algún lugar de la ciudad.

El viaje aún nos deparaba un par de días más en la ciudad, pero Madrid y yo habíamos hecho conexión. Lo mejor de todo es que aún me faltaban montones de sitios por conocer.

 

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