Pan con pasas en El Cairo – By Irene

En una nueva entrada de amigos invitados, una anécdota en Egipto de mi amiga Irene. Es argentina, aunque vivió muchos años en Ecuador, y a continuación los dejo con su relato: “Hace unos años atrás, cumpliendo mi sueño de la aventura de viajar a Egipto, armé al fin mi valija con toda la emoción a…

Nueva York: un paseo en bici en el Central Park.

Si hubiera tenido un solo día para estar en Nueva York, sin dudas habría elegido pasar ese día en el Central Park. No era la mejor época del año, eso lo sabía. Los primero días de abril, el invierno acaba de retirarse y la primavera todavía ni asomaba; los ocres y amarillos ya habían desaparecido…

Buzios: mil playas y una foto con Brigitte Bardot

Todo comenzó con la idea de una escapada de dos o tres días a algún lugar cercano a Buenos Aires; pero terminaron siendo seis días en Búzios. Cosas que pasan. Armação de Búzios, en realidad, no es una isla. Técnicamente es una península que tiene la particularidad de recibir corrientes ecuatoriales por el norte, y…

Rio de Janeiro: Garota de Ipanema

En realidad, nunca supe por qué comencé a estudiar portugués. Si lo pienso bien, tenía un enorme prejuicio hacia la cultura brasilera: me parecía que no había nada que me gustara de ella. Grave error.

Malba: México moderno. Vanguardia y revolución.

Voy caminando por las salas del Malba (Museo de arte Latinoamericano de Buenos Aires) con la piel de gallina, mirando cuadros y meditando en qué momento fue que empezó a interesarme esto del arte.

Recuerdos lejanos de un paseo en Iguazú

La primera vez que fui a Iguazú era todavía una niña. Fue en uno  de esos viajes que hice con mi tía y sus amigas, las “chicas”, y otros jubilados del mismo club. La pasábamos genial, y esos primero viajes fueron para mi la epifanía del “wanderlust” que hoy, alegremente, padezco.

México DF: llegar al Estadio Azteca

“- Ahicíto donde está la carpa blanca”, dijo la señora que vendía enchiladas al costado de la carretera, ayudando su indicación con un movimiento de mano y hacia dónde mis ojos sólo veían el puente de la autopista y un montón de autos.

Mi primera tormenta y el Comandante Marcos

Sin previo aviso nos empezamos a zarandear para todos lados, saltamos de nuestros asientos,  nariz arriba y abajo. Algunas mujeres en el fondo gritan, un señor de la fila de atrás parece estar teniendo un ataque de pánico. Al lado tengo una señora que no para de decir:- “ay mi dios, ay mi dios, ay mi dios”.