Queridas mías – Clarice Lispector

El libro “Queridas mías” – o “Minhas queridas” en su versión original en portugués y la hermosísima edición de Rocco – rescata la correspondencia privada e inédita de Clarice a sus hermanas Elisa y Tania, en las décadas del cuarenta y del cincuenta, mientras residía en el extranjero acompañando a su marido, el diplomático Maury Gurgel Valente. Este derrotero internacional la llevó a recorrer a través de casi dos décadas las ciudades de Belém, aún en Brasil, y más tarde Lisboa, Roma, Nápoles, Florencia, Berna, Paris, Turquía, y Washington. Los años transcurridos fuera de Brasil, coinciden, a su vez, con uno de los períodos de mayor producción literaria de Clarice, en los que escribió dos novelas: (1949) y (1961), entre varios cuentos y una intensa correspondencia con amigos y familiares.

 

Fuente: editorial Rocco

Un recorrido de este estilo, por diferentes países del mundo, podría significar para cualquiera una vida de ensueño, sin embargo, entre las hojas de “Minhas queridas“, podemos advertir que para Clarice significaba otra cosa: un desasosiego permanente, una saudade inmensa de su país, de su ciudad, de su  cultura brasilera y, sobre todo, de sus hermanas.

 

“No estoy teniendo placer de viajar. Me gustaría estar allí con ustedes, o con Maury. El mundo todo es ligeramente aburrido, pareciera. Lo que importa en la vida es estar junto a quien uno quiere. Esa es la mayor verdad del mundo. Y si existe un lugar especialmente simpático es Brasil.”

“Llegué a Lisboa. No me agradó. Pensaba encontrar una cosa diferente. Rio es millones de veces mas lindo y más ciudad.”

 

Clarice frente a la máquina de escribir.

Al mismo tiempo , las cartas incluyen comentarios interesantes de aquellas actividades culturales que Clarice llevaba adelante: las visitas el cine y al teatro, la compra de algún disco o libro, incluso la visita a una ciudad vecina.

 

“…encontré un libro de Tolstoi <¿Qué es el arte?>, en la segunda edición francesa de 1898, y me quedé embobada. El dice que no entiende a Baudelaire ni a Verlaine, llama a Bethoveen de “el zurdo Bethoveen” y cita a don Quijote al lado de los libros de Alejandro Dumas; habla mal de Wagner, y del arte moderno de entonces, que para nosotros ya es clásico. ¿No parece increíble? Habla mal hasta de Michelangelo…”

 

Clarice, la mujer intriga, la mujer misterio, revela entre las líneas de estas cartas un poco de esa personalidad un tanto pesimista, a veces oscura, y otras veces tan decidida. Clarice, la escritora brasilera más traducida en mucho tiempo, pero que no pasa de moda. Clarice, la diferente, la que no pertenecía.

 

“Cada vez más, parece, que el pasado fue mejor que el ahora…”

“Llegué a la conclusión de que escribir es la cosa que más deseo en el mundo, incluso más que el amor.”

 

En los últimos años.

 

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Para saber  un poco más de la vida de esta mujer misterio:

 

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