Volando a Chascomús en un PA 11

Acelerador: mil rpm, puerta de cabina: cerrada y trabada, cinturón de seguridad ajustado…

Era un martes a la mañana. Tuvimos que tomarnos dos subtes, un tren y un remis de legalidad dudosa para poder llegar al aeroclub.

En honor a la verdad, tengo que reconocer que volar en aviones comerciales me pone nerviosa: no puedo dormir, me sobresalto con la más mínima turbulencia y tampoco puedo concentrarme en casi nada de lo que este tratando de leer. Por lo general, siempre sueño (si consigo cabecear algo) que el avión se cae o se estrella, pero como para quitarle dramatismo a la situación, mi mente siempre incluye escenarios inverosímiles como nubes de colores o una pista de miniatura.

Listos para salir.

…Instrumentos de vuelo: indicación normales, instrumentos de motor: chequear arco verde, inyector trabado, combustible: chequeamos cantidad, llave de combustible: abierta…

Sin embargo, el PA 11 me agradó. Quizás fuera la cercania palpable de casi todas las partes de la cabina, o la comunicación directa con el piloto. El miedo es irracional, de otra forma no se entiende que los noventa caballos de fuerza de este motor me den más tranquilidad que las turbinas de un Airbus.

…frenos: oprimir, acelerador a mil setecientos, chequeamos caída de los magnetos, aire caliente al carburador: chequear caída, regresamos el acelerador a 100 rpm…

Cuando Nico terminó con la check list, carreteamos y salimos, siguiendo el camino de la ruta 2 hasta llegar a Chascomús. Cuando llegamos al aeroclub, vi unos chicos jugando a la paleta, algunas personas, un par de perros al sol y un quiosquito que está muy al sur para vender Capitán del espacio.

Rio de La Plata.

Al rato, mientras tomábamos una coca sentados al sol, llegó otro avión. Me gusta esa especie de camaradería entre pilotos que aún sin conocerse se ponen a charlar cuando se cruzan por los aeroclubes del país. Esas cosas seguro que no ocurren tan a menudo en Ezeiza.

Gran Buenos Aires.

Nos vamos preparando para volver, y el piloto que llegó antes en el Cessna nos da pala para arrancar. Yo me quedo pensando, y me pregunto que pasaría si no hubiera nadie allí para ayudarnos.

– “Y bueno, hubieras tenido que ayudar vos.”, me responden no se si en chiste o en serio.

… magnetos: chequeamos masa, controles de vuelo: libres y correctos, compensador: posición de despegue, circuito de tránsito y pista: libres, comunicación para indicar posición y despegue…

Volvemos más lento, el viento nos pelea de frente. Vengo distraída mirando las casas con piscinas cuando escucho a Nico por los auriculares demasiado grandes para mi cabeza:

– “Ves, si ahora nos pasara algo, en ese campo de ahí podríamos aterrizar tranquilamente.”

– ” Y después, ¿Cómo se llevan el avión de vuelta al aeroclub?

– “Bueno, ese es otro tema”

Aeroclub Rio de La Plata

Ya son más de las seis de la tarde. Vuelvo a casa en el colectivo como todos los demás, que vienen de la oficina o de la facultad. Sin embargo, puedo casi con seguridad decir que soy la única que viene de volar.

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