“En Maimará no hay nada para ver” dijo el hombre. Y como siempre que desconfío vorazmente de la gente que hace ese tipo de enunciados, decreté que el día siguiente iría a Maimará.

La realidad es que este pueblo, que se encuentra a 2,390 m.s.n.m sobre la RN9 no es de los más turísticamente promocionados ni cuenta con la oferta variada de gastronomía o alojamiento de otros pueblos, pero no se debería dejar de incluir en el itinerario por el norte. Mejor aún, si se cuenta con movilidad propia, es una buena opción para alojarse a precios más accesibles que en Tilcara o Humahuaca, por ejemplo, y desde allí recorrer toda la Quebrada.

CÓMO LLEGAR

Maimará queda a unos 71 km. desde San Salvador de Jujuy, y a unos pocos km. entre Purmmarca y Tilcara. Nosotros decidimos tomarnos una tarde para conocerla mientras nos encontrábamos en Tilcara, desde donde tomamos un remis compartido cuya parada se encuentra en la cuadra del hospital de Tilcara. Desde allí, los taxis y remises hacen el recorrido fijo entre Tilcara y Maimará, y como todo el día hay gente yendo y viniendo de un pueblo al otro, no es mucho el tiempo de espera. El costo por persona en marzo de 2022 es de $60.00- pesos argentinos. Para regresar, la parada la encontramos frente a la plaza de Maimará, en la esquina de la escuela técnica.

QUÉ HACER

En nuestro caso pedimos bajarnos del taxi en la rotonda de acceso al pueblo para poder comenzar el reccorido desde los miradores de la ruta. Desde este punto, lo primero que se observa es el Cementerio Nuestra Señora del Carmen, un cementerio en altura que se encuentra sobre una loma y el cual destaca por su colorido y la arquitectura de algunas de sus bóvedad de comienzo del siglo xx. Es uno de los cementerios más interesantes de la Quebrada.

El gran atractivo natural de Maimará es el Cerro General San Martín, mejor conocido como La Paleta del Pintor por sus particulares colores y tonalidades producto de los distintos plegamientos de la montaña que coresponden a los períodos terciarios y cuaternarios.

Sobre la ruta 9, a pocos metros del cementerio, se accede a dos de sus miradores. Uno es el Paseo de las Cruces, un camino angosto y vertiginoso que rodea una elevación y desde donde se tienen buenas vistas del cerro y del pueblo. La otra opción es el Mirador El Monolito a cuyo pie encontramos también algunos puestos de artesanías y al cual se accede directamente a través de una escalera.

Junto al mirador y los puestos hay otra escalera para descender al centro del pueblo. Además de ver las casas y los jardines, algo que siempre me gusta hacer, en el casco del pueblo se puede visitar la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, que en nuestra visita se encontraba cerrada, y la plaza con su vida cotidiana y su feria, que en horas de la tarde se llena de los chicos y chicas de la escuela técnica que se encuentra justo enfrente. Caminando por los alrededores, enseguida se pueden ver quintas frutihortícolas y cultivos de flores, y sus dueños trabajando en ellos aún bajo el sol atornillador de la hora de la siesta.

Llegando al margen del Rio Grande, que en verano casi no tiene agua, por la calle Cornelio Zelaya se encuentra un puente que nos servirá para curzar a la margen opuesta. Desde allí se puede subir al Mirador de la Virgen, un trekking corto aunque algo más difícil en cuya cima hay un santuario y unas vistas geniales de todo Maimará.

Siguiendo por esta margen del rio y a una distancia de 3km. está la Bodega Dupont que se puede visitar con reserva previa. Nosotros sabíamos de su existencia gracias a “Maridaje”, un docu-reality de la plataforma Flow en la que un chef y un sommelier se juntan en diferentes bodegas de Argentina para desafiarse a maridar vinos y platos cocinados con productos regionales. En el episodio de Jujuy la sommelier británica Sorrel Moseley-Williams y el chef Pedro Bargero visitan la bodega Fernando Dupont. Nosotros no llegamos a visitarla por andar cortos de tiempo, pero pudimos probar algunos de sus vinos y nos gustaron mucho. Souvenir ideal para traerse del norte.

  • Cultivo de flores
  • Desde el mirador de la virgen

Otra bodega que no llegamos a conocer pero que nos recomendaron visitar es Bodegas y Viñedos Jesús Vilte.

En época de carnaval, Maimará es muy visitada por sus celebraciones y sus chaya en los mojones. Una chayada muy concurrida es la de “Los Pho”. Una chayada consiste en adornar un mojón con ofrendas como albahaca, flores, frutas y verduras para pedir, pero también para agradecer a la pacha todo lo que da, porque es sobre todo un ritual de agricultores. Pero también se chayan otras cosas: autos nuevos, televisiones, casas… todo lo que se considere que vale la pena agradecer tener. Entonces se lo decora, se le pone serpentina, se le tira talco y, cerveza en mano, todos se ponen a chayar. Ésta es una tradición de larga data que se está recuperando en la Quebrada y tiene que ver, en fin, con tirar buenas vibras, desear buena vida y sobre todo agradecer.

En Marzo en Marimará también se lleva a cabo el Festival del Choclo y el Folclore. En 2022 fue su 45º edición que contó con degustación y venta de comidas típicas, y una cartelera de artistas locales y provinciales, incluído el “ogrito” de Maimará, que nosotros tuvimos la suerte de escuchar unos días antes en la plaza de Purmamarca.

Cerca de Maimará, también se pueden visitar algunos lugares interesantes:

Museo de la Vida Campesina de la cooperativa CAUQUEVA.

Museo Posta de Hornillos, donde fuera el lugar de refugio y aprovisionamiento en la antigua ruta que unía el Virreynato del Rio de la Plata con el de Lima.

Puente Natural, una formación geológica modelada por el viento y la lluvia a la que se llega luego de una caminata de 3 hs. y agradable paisaje. Recomendable realizar con guía de la zona.

Al final, puede comprobar por cuenta propia que lo que decía aquel hombre sobre Maimará era totalmente falso. Por eso nunca, nunca se dejen convencer por ese tipo de enunciados.

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