Dicen que es la casa de té más antigua de la Patgonia y que tiene la mejor vista de San Martín de los Andes. ¿Quién no se tienta con estos rumores?

Arrayan se encuentra muy cerca del centro de la ciudad, se puede llegar a pie (por la misma ruta de acceso, no hay sendero para trekking), en taxi/remise o en colectivo. Nosotros viajamos con Taxis del Oscar porque no coincidimos con los horarios del bus. La línea 6 con destino en Puente Blanco tiene seis frecuencias diarias desde la terminal de ómnibus. El camino para subir a pie o en auto comienza justo junto al acceso a la ruta 40, en el camino de los siete lagos.

La historia cuenta que una jóven modelo y actriz inglesa llamada Renée Dickinson llegó a la Patagonia argentina un día del año 1936. Viajando por la tan ponderada ruta de los siete lagos llegó hasta las inmediaciones de lo que hoy conocemos como Mirador Arrayán, y quedó encantada con el lugar: un claro en el bosque con unas vistas indecibles del lago Lácar. Allí decidió quedarse y en 1939, previo tramiterío con parques nacionales, abrió la Casa de Té Arrayán. Renée falleció pocos años después y con el tiempo, la casa quedó a cargo de su sobrina Janet. Hoy sigue abierta con el impulso, una vez más, de una mujer, la tea blender Orenella Aristizábal.

En honor a esta tradición femenina, la carta de té lleva nombres de mujer: Pocha, Juana, Greta, Nelly, Clara. Y para cada blend se recominda el maridaje dulce perfecto. Match asegurado.

Nosotros pedimos lemon pie (una delicia) y los blends Pocha y Potoca. También se puede pedir el afternoon tea que incluye una tetera por persona y una torre con tres diferentes pasos. Demás está decir que es en extremo abundante, pero todo lo que sobra se puede llevar así que no deja de ser una buena opción si se alojan en un lugar con heladera y tienen aún días por delante. Hay que decir que los precios no son baratos, pero la sola ubicación y la experiencia del momento del té lo valen.

El té se sirve en hebras, con una tetera que dura al menos tres tazas. La instrucción es mezclar las hebras con el agua caliente por cuatro minutos, o dos vueltas completas al reloj de arena. Es entonces cuando el té estará listo.

A pocos metros de la casa de té hay un sendero de 1km y dificultad baja que atraviesa una parte de bosque entre araucarias, cerezos, cedros y cipreses; un memorial a Renée Dickinson y un lindo mirador. El camino concluye justo detrás de la casa de té, justo a tiempo para repone energías.

Arrayán es una palabra mapuche que significa “donde cae el último rayo de sol” y un atardecer en este lugar le hace justicia total a la palabra.

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